El Greco y la Judería

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Si prefieres retroceder al Siglo XVI, época de auge y esplendor en Toledo, ya convertida en Ciudad Imperial, por su Emperador Carlos I de España y V de Alemania, descubrirás el sabor de una ciudad plagada de grandes artistas, intelectuales, literatos, llena de gloria y apogeo, Triunfal, así fue Toledo en el Siglo XVI, y así lo quiso expresar, su pintor más reconocido e internacional, Domenikos Theotocopoulos, más conocido como “El Greco”.
La ruta guiada comenzará en la Plaza del Ayuntamiento, punto muy cercano al antiguo barrio judío, pasaremos por debajo de su pasadizo, para así acercarnos a la Plaza del Salvador, donde da comienzo la Judería, al final de la misma, encontraremos tres señalizaciones en el suelo, en castellano, inglés y en hebreo, que nos indican que estamos entrando en el Barrio Judío por excelencia, concretamente, la calle de Santo Tomé, zona alta, donde antiguamente moraban cristianos y judíos, muy cerca, se encuentra su Iglesia, famosa por albergar la obra cumbre del Greco, “El entierro del Conde de Orgaz“, ahí, en el mismo lugar en el que fue enterrado el Señor de Orgaz, inmortalizó el pintor el famoso milagro.
Continuaremos nuestra visita, paseando por este encantador lugar, cuajado de historia, callejones laberínticos y enrevesados, sin salida, restos de Mikves o baños litúrgicos de origen judío, donde se respira ese sabor hebreo sefardí que nos deja la ciudad a cada paso que damos.
Siguiendo nuestro paseo, muy cerca, nos topamos con unos muros de ladrillos revestidos de cal, blancos, insignificantes, que nada nos indica, lo que nos vamos a encontrar en su interior, es la Sinagoga de Santa María la Blanca, del Siglo XIII, al verdadero estilo mudéjar, tan característico en la ciudad, concebida desde su inicio como Sinagoga, al entrar, nos quedaremos atónitos, al descubrir que lo que ven nuestros ojos, bien podrían ser lo muros de una Mezquita, allí podremos observar, el proceso de transformación en Templo cristiano que sufrió la Sinagoga, tras la expulsión de los judíos en el año 1492.
En el último tramo de la ruta, tendremos la oportunidad de contemplar el legado del pintor, escrupulosamente guardado en el Museo del Greco, donde se encuentran algunas de sus pinturas más representativas, una magnífica visión del Apostolado con el Salvador, “Las Lágrimas de San Pedro”, o el impresionante “Plano y Vista de Toledo“, donde también se representa el famoso milagro ocurrido en la Catedral. Dentro del edificio, donde se fusionan dos Palacios de los siglos XV y XVI, nos haremos una idea de cómo era la forma de vida de la época, además de tener la oportunidad de contemplar los restos de unos baños hebreos descubiertos en sus sótanos.

 

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